martes, 9 de agosto de 2016

SE HA ORIGINADO UNA PULSION DE CONSUMISMO E INSATISFACCIÓN. 


Este conglomerado de pulsiones de consumo e inmediatez, conduce a los jóvenes, incluso a los niños, a buscar la valoración de sí mismos y la propia identidad en los modelos de éxito personal y social que ofrecen los medios de comunicación, asociados con la capacidad de consumo y de acceso a bienes superfluos.
Se desencadena así una espiral infinita de necesidades e insatisfacciones que desembocan en la desilusión y la frustración, ya sea porque no se tienen los recursos para obtenerlos, o bien, porque aún quienes los obtienen se encuentran vacíos y ávidos de consumir más para mitigar este deseo.

He observado amigos que destinan más dinero al saldo del celular que a su alimentación, círculos de amigos que excluyen a otros porque no visten a la “moda”, porque no tienen un celular de alta gama o porque no asisten al gimnasio, etc. Se ha creado una cultura de individualismo, de egoísmo, de consumismo e incluso de insatisfacción porque conozco compañeros que acaban de comprar un celular y al poco tiempo ya quieren el nuevo modelo, ya no basta con comer, ahora lo queremos hacer en el mejor restaurante de la ciudad para subir fotos al Facebook y lograr “me gusta” para sentirnos aceptados por los demás, esto nos ha originado infelicidad.



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