SE HA ORIGINADO UNA PULSION DE CONSUMISMO E INSATISFACCIÓN.
Este conglomerado de
pulsiones de consumo e inmediatez, conduce a los jóvenes, incluso a los niños,
a buscar la valoración de sí mismos y la propia identidad en los modelos de
éxito personal y social que ofrecen los medios de comunicación, asociados con
la capacidad de consumo y de acceso a bienes superfluos.
Se desencadena así
una espiral infinita de necesidades e insatisfacciones que desembocan en la
desilusión y la frustración, ya sea porque no se tienen los recursos para
obtenerlos, o bien, porque aún quienes los obtienen se encuentran vacíos y
ávidos de consumir más para mitigar este deseo.
He observado amigos que destinan más dinero al saldo del celular que a
su alimentación, círculos de amigos que excluyen a otros porque no visten a la
“moda”, porque no tienen un celular de alta gama o porque no asisten al
gimnasio, etc. Se ha creado una cultura de individualismo, de egoísmo, de
consumismo e incluso de insatisfacción porque conozco compañeros que acaban de
comprar un celular y al poco tiempo ya quieren el nuevo modelo, ya no basta con
comer, ahora lo queremos hacer en el mejor restaurante de la ciudad para subir
fotos al Facebook y lograr “me gusta” para sentirnos aceptados por los demás,
esto nos ha originado infelicidad.

